viernes, 20 de junio de 2008

Historia de los Empotradores (Parte I)



Hace mucho, mucho tiempo, cuando dios creo nuestro planeta, también debió pensar en crear los riscos en las entrañas de las montañas, pero no podemos saber si estaba realmente interesado en la escalada en roca. En cualquier caso, la primera constancia de haber colocado piedras empotradas deliberadamente en las fisuras, para que protegieran a los escaladores, data de 1926. Ese año Morley Wood lo hacía en la conocida vía “Piggot´s Climb”, en Clogwyn du´r Arddu (Gales del Norte). Se puede decir que aquel año comenzó la historia del Empotrador (Nut).

Durante las décadas de los años 20´s y los 30´s, Inglaterra había demostrado una aversión bastante generalizada hacia las clavijas, pero no por preservar el medio, sino por motivos rigurosamente éticos. Su uso era entendido como algo desleal y poco complaciente, hasta llegar al punto de una retirada masiva de pitones de la mayoría de sus riscos. La escalada libre, basada en el equilibrio corporal, era la única comúnmente aceptada, y ella contemplaba la posibilidad de una retirada en destrepe, de cualquier lugar al que antes se hubiera subido con cautela. Un estilo del que Paul Preuss fue pionero a principios de siglo XX en los Alpes, y que Preuss llevó a lo extremo con su ética de “sin clavijas” (las entendía como herramientas para una emergencia). Muchas grandes escaladas fueron abiertas de ese modo, mediante el aprovechamiento de salientes y lajas naturales de la roca para ser anudadas solo con anillos de cordino.

Durante las décadas de los años 40´s y 50´s, muchas (por no decir, la inmensa mayoría) de las rutas de escalada, seguían líneas naturales de la roca. En Inglaterra, los escaladores solían hacer acopio de piedras de diferentes tamaños, recogidas habitualmente en la base de dichas escaladas, y guardadas en los grandes bolsillos de las pantalonadas que llevaban. Por ejemplo, recogían piedras de granito de la región de Gales, y se las llevaban a las zonas de gritstone o de caliza de Derbyshire, para mosqueo de los geólogos, que no podían asimilar la existencia de aquellas rocas alienígenas.En 1954, Joe Brown y Don Whillans utilizaron piedras empotradas en una fisura de gran dificultad, de la Oeste de la Aiguille du Blaitiére. Los escaladores franceses Paragot y Bérardini, autores de la segunda ascensión de la ruta, al no conocer aquella técnica, pensaron que aquellos ingleses eran marcianos, o de otro planeta. En aquella época, se usaban cuerdas y cordinos de grosores entre los 5 y 10 mm, cocidos en agua azucarada para hacerlos más flexibles y corredizos.Pero mediada la década de los 50, la “Edad de Piedra” tenía los días contados, y una nueva etapa acababa de comenzar: “La Edad del Hierro”. La técnica del empotramiento de piedras gozaba de gran generalización, pero el nuevo grito comenzó a ser la introducción de piezas artificiales de metal (habitualmente tuercas). Hughie Banner plantea a Jack Soper como responsable de esta idea. Él podría ser el primero que empotró tuercas de metal en las fisuras, para escalar. John Brailsford comenta, no obstante, que sería muy difícil acreditar el primer ascenso con aquellas “Machined Nuts”,ya que, al igual que en otros ámbitos, esto fue algo totalmente espontáneo, y por lo tanto muy posible en cualquier otra zona de la Inglaterra industrial.

(stephane pennequin©)Algunas tuercas antiguas aligeradas

Los primeros ejemplares aun no tenían suavizadas las aristas, pero no debió tardarse mucho en hacerlo, para eliminar el peligro de corte del cordino que llevaban pasado por el agujero. Las tuercas funcionaban como las piedras, pero tenían la ventaja de poder pasarles el cordino. El gran avance evitaba llevar los bolsillos llenos de pedrolos, que, además, tenían que ser anudados, y habitualmente en situaciones de lo más extremo y variopinto. De ese modo también fueron utilizados tubos de metal, anudados por el orificio, y cuñas y trozos metálicos algo flexibles y expansivos debido a su tamaño.

Dave Gregory recuerda que él y Jack Soper solían recoger grandes tuercas de las vías de la Snowdon Railway Line, una línea de ferrocarril que unía Llaberis con Snowdon, el pico más alto de Gales. Este pequeño tren de vapor, que tiene más de cien años de edad en la actualidad, pasaba bastante cerca de “Colgwyn dúr Arddu” (abreviado como Cloggy), la mítica escuela de escalada inglesa. Ellos tenían la superstición de que si encontraban alguna tuerca en la caminata de aproximación a los riscos, aquello significaría que tendrían suerte en la escalada de dia.

(stephane pennequin©)El Acorn

Desde esos momentos, cualquier objeto susceptible de ser empotrado comenzó a ser estudiado por los escaladores. En 1961, un herrero de Sheffield llamado John Brailsford (que después llegaría a ser profesor de ingeniería tecnológica), creo el primer diseño de empotrador específicamente diseñedo para la escalada, el “Acorn” (Bellota). El primero salió en tres tallas diferentes, entre los 2,5 y 1,5 centímetros de ancho, aproximadamente, y fue construido a partir de unas piezas de aleación de aluminio. Además Brailsford creo unos iguales pero de “tufnol”, una fibra resinosa que llevaban algunas piezas ligeras y resistentes de los Rolls Royce.El “Acorn” llevaba una tuerca alojada en su interior, atada a un cordino, lo cual ofrecía dos grosores empotrables diferentes, en el mismo aparato. Estos fueron, muy probablemente, los primeros empotradores comercializados en Inglaterra, por la Roger Turner Mountain Shop de Nottingham.

Un MOAC y un Acorn (stephane pennequin©)

Pero muchas de las fisuras que se escalaban con técnica de empotramiento de mano, o en bavaresa, demandaban un tipo de empotrador mas ancho. Después de calcular anchuras, John Brailsford prediseño unos tacos piramidales truncados, hechos de prueba en madera de balsa. Coronet Tools, una compañía de Derby especializada en aluminios, construyó seis prototipos en los que John practicó dos perforaciones, con un radio de unión en un extremo.En los años 60´s, los testeos de cuerdas eran casi una exclusiva de Maurice Dodero, quién tenía un grosor estándar de 10 mm para sus trabajos. John dedujo que, en la medida en la que pudiera aumentar el arco o distancia sobre la que pasaba el cordino, en la parte alta del empotrador, aquello reduciría el riesgo de corte del cordino, en ese punto critico de contacto. Así fue como nació una estrella: el “MOAC”.

Los primeros Acorn de la marca Clog (stephane pennequin©)

Joe Brown, Don Roscoe (del club Rock & Ice), John Brailsford y su compañero de cordada, Doug Cook, comenzaron a usarlos, y a gozar de unos niveles de cómoda seguridad en la escalada en roca, totalmente inusitados hasta la fecha. En 1962, una primera partida de MOACs fue fabricada en Manchester, y el guía de alta montaña Peter Gentile, fue el encargado de proporcionarles un acabado a mano. Se montaron con cordino de 9mm, y Alan Kimber, un amigo de John Brailsford, pensó en bautizarlos como: los “Johnny”, término utilizado en el lenguaje popular de entonces para denominar a los condones.Ellis Brigham, poseedor de una famosa cadena de tiendas de deportes al aire libre, de UK, esponsorizó los primeros juegos de aquellos empotras. Dueño también de una importante compañía importadora de material de escalada (la “Mountain Activities”), se sirvió en bautizarlos como los famosos MOAC. Muchos escaladores, ingleses y americanos, guardan sus originales juegos de MOACs, por el fuerte vinculo sentimental que les proporcionan.

Portada de la revista Summit, marzo 1973 (dibujo de Sheridan Anderson)

Charles Curtis fue, probablemente, el primero en construir empotradores de cable. Escaló por primera vez en Cloggy en 1959, y recolectó sus primeros y auténticos “nuts” en las vías de la Snow Down Line. En esa época estudiaba Quimicas en Sheffield. Se graduó en 1961 y se desplazó al Departamento de Geología y allí comenzó a hacer sus “Little Mester” en su taller-tienda. En el Club de Montaña de la Universidad de Sheffield, algunos miembros eran espeleólogos que esploraban las cuevas de Derbyshire, a pocas millas de allí. Estos espeleólogos hacían estribos de cable y le dejaron un ejemplo de aquellas herramientas. Sus primeros intentos de hacer nuts con cable fracasaron. Realizó un molde, y en el virtió aluminio derretido sobre el entramado del cable. Esto ocasionaba la pérdida, tanto del temple y como de la resistencia del metal.En un intento de segunda ascensión a la ruta Vector, un itinerario de roca y hielo de Tremadog, Jack Soper tuvo una caíada sobre uno de estos nuevos empotradores de cable. El aparato estalló y se pudo ver que el cable estaba debilitado por el calor del metal fundido, en la fabricación.

Little Mester (2ª generación)

El siguiente modelo solventó completamente este problema. Ahora se cortarían bloques de aluminio previamente, y serían perforados por arriba (con un único agujero grande) y por abajo, con dos pequeños. El cable se insertaba, se anudaba, y se fijaba con resina epoxy de araldite. Charles hizo varios de diferentes tamaños, y llegó hasta el limité del grosor del nudo del cable. El nombre de “Little Mesters” venía de una variación dialéctica de “Little Masters”, nombre tradicional con el que se denominaba a los artesanos de cuberterías de plata de las industrias locales, del siglo XVIII y XIX.


Spud

En primavera de 1963, John Earnshaw, del Club de Montaña de Phoenix, formulaba en su mente la necesidad y la posibilidad de incrementar la seguridad de algunas escaladas. Después de numerosos esquemas y borradores, se decantó por el diseño del “Spud”, como siempre fue conocido. Su nombre se debía a que en el momento del diseño no tenía acceso a ningún tipo de maquinaria, y uno de sus mentores de escalada, Terrence Murphy, que era aprendiz de ingeniría, se prestó para llevar a cabo su prototipo. En Irlanda, a las patatas las llamaban “Murphys”, en jerga, y en Inglaterra “Spuds”, asi que devido a la inestimable ayuda de su amigo, John decidió llamarlos asi en su honor.No tenía modo de testarlo cientificamente, pero, con algo de ayuda, pudo hacer una prueba, empotrandolo en una fisura cerca de la cumbre de una escalada de Ravensdale. Llenaron un saco de piedras y lo lanzaron desde la cumbre atado al aparato. Después de varias pruebas, decidieron que el “Spud” estaba listo para ser usado con seguridad.

Peck Cracker

En 1964, Trevor Peck, un opulente hombre de negocios que poseía una fábrica de medias en Leicester, también se vio involucrado en las primeras fabricaciones de empotradores. Su empeño se basó en producir un objeto menos costoso de fabricar que el MOAC.Peter Biven y su hermano Barrie habían introducido a Trevor Peck en el mundo de la escalada, allá por 1951. Los tres llegaron a formar un equipo-cordada bastante capaz, durante muchos años. Sus “Crackers” eran hechos de una barra de duraluminio, cortada a la medida necesaria. Para las tallas pequeñas, usaba cables de acero más duros que los cordinos de poco diámetro.

Peck Crackers y Ny-Chock (que uso Doug Scott en los 70)

Peck Crackers, Chocks y Ny-Chock

Los primeros que hizó, en los que el final del cable estaba cerrado y soldado en plata, con una camisa prensada de cobre, estuvieron circulando ya en 1962. Pero no fue hasta 1967 cuando los cables comenzaron a ser cerrados con el sistema Talurit. Incluso salió una versión en nylon de este empotrador, el “Ny-Chock”.Trevor fue el primer autor de una patente de un fisurero, en 1965. Algo que más adelante sería desechado, al reconocerse al MOAC como anterior en fabricación. Los “Crackers” de Peck no tuvieron demasiado éxito en Inglaterra, pero el escalador americano Royal Robbins regresó a Yosemite de un viaje a Inglaterra en 1966, y se llevó consigo, no solo algunos ejemplares, sino su experiencia real con estos aparatos de protección pasiva. En su gran libro “Advanced Rockcraft”, una magnífica foto de John Cleare mostraba a Peter Biven usando un “Cracker” en la Coal Face del Bosigran.Por desgracia Trevor Peck desapareció prematuramente en 1969, y no pudo desarrollar la empresa que tenía en mente, la Peck Climbing Equipment.

Troll Wedges

En 1964 (o incluso en 1963), en una casa de campo del Peak District, hogar de Tony Howard, nacía un pequeño taller sin saber que llegaría a logar gran reputación internacional. Con su amigo Alan Waterhouse, Tony Howard comenzó a comercializar los famosos “Wedges”, bajo el nombre o firma de “Troll”.

Parba Spud y el Parba Big H

No muy lejos de allí, Paul Seddon, poseedor de una pequeña firma-negocio llamada “Parba”, fue consultado en 1965 por Ellis Birgham para construir nuevos empotradores que vender en su tienda de Manchester. Paul Seddon hizo sus prototipos de unas barras de 25 x 20 mm de aleación de aluminio, material que, curiosamente, también usaría para unas futuras clavijas que construiría…Angulados a 14 grados, y perforados transversalmente con un simple agujero de 8mm, estos empotradores fueron también bautizados (fortuitamente) como “Spuds”.

Troll Big H

Troll Tee Chock

En 1968 Paul podujo, con gran probabilidad, los primeros empotradores para fisuras muy anchas, los “Big-H”, a partir de grandes piezas de sección en H. En 1967, en “Troll”, con unas barras parecidas pero en forma de T, crearon los “Tee Chock”.En 1970, Paul Seddon formó equipo con Tony Howard y Alan Waterhouse, y crearon la tercera generación de “Troll”.

Clog Wedges

En el año 1966, en un cine abandonado de Deiniolen (Gales), Denny Moorhouse y Shirley Smith, dos originales personalidades, crearon la más mítica de las fábricas de material duro de montaña: Clogwyn Climbing Gear, más conocida con la abreviatura de Clog. En su primera época, un día en el que producían 24 unidades de empotrador, era un día bastante productivo.

Los Clog Hexagons

A finales de ese año, Denny Moorhouse hizo sus primeros “Hexagons”, inspiradores de muchos modelos posteriores. La talla 7 fue llamada “Jumbo”, y la 8 “Mammoth”. En pocos años, Clog pasó a convertirse en el término más genérico e importante en cuanto a empotradores, en todo el mundo. Iniciada la década de los 70´s, Troll y Clog comercializaban toda una extensa gama de empotradores que se adaptaban a todo tipo de anchas fisuras.

El Scottie

Al escribir esta historia, uno no puede olvidarse del “Scottie”. George “Scottie” Dwyer fue el primer guía de alta montaña gales; además fue el creador de un apasionante aparato….¡en 1946!. George nunca llegó a usarlo, debido a no ser considerado como algo ético en aquella época, pero, desde el punto de vista histórico, este complejo aparato, que podría ser el “abuelo” del American age Slider, se anticipo 15 años en su innovadora concepción.

Traducción del documento "2001, a nut odissey de Stéphane Pennequin. Extraído del Blog de Kiko

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