lunes, 16 de marzo de 2009
De regreso...
Prometo continuar con el Blog otra vez como lo hacia antes de partir para Ushuaia, estos 9 meses que pasaron estuvieron llenos de vivencias, experiencias nuevas y enriquecedoras. proximamente fotos de mi vida fueguina...
sábado, 5 de julio de 2008
Polémicas históricas
Everest-1924
En 1924 y con la jefatura del General Charles G. Bruse, secundado por el comandante E. F. Norton los ingleses intentaron por tercera vez al Everest. Los integrantes eran Somervell, Mallory, Beetham, Hazzard, Odell y Andrew Irvine, un joven de apenas 22 años. El más experimentado era George Leight Mallory considerado el mejor alpinista británico de la época y que había estado en los intentos anteriores.
El Cerro Torre, en la Patagonia argentina, era considerada una de las montañas más difíciles del mundo y por tanto era codiciada por los principales alpinistas de la época. Atrajo por ello al italiano Césare Maestri que, con el austríaco Toni Egger, deciden intentarlo en el verano de 1958/1959.
Del grupo “Las Arañas” de Lecco, Giorgio Spreafico acaba de sacar un libro que analiza en detalle esta polémica: “Enigma Cerro Torre”, recientemente publcado en Italia; todavía no está en castellano.
También Rolo Garibotti publicó en 2004 otro completísimo análisis que explica la polémica sobre la ascenicón de 1959, que se lo encuentra en la web americanalpineclub.org, link "alpine journal", link "artículos".
Nanga Parbat-Rupal-1970
En 1970 estaba virgen la terrorífica cara del Rupal Sur del Nanga Parbat en el Himalaya. Se trataba de una pared de 4500 metros de desnivel de alta dificultad. Dos personajes se unirían y enfrentarían después por la conquista de esta pared. El jefe de la expedición, el Dr. Karl Herrligkoffer, “infatigable y obstinado médico muniqués” que era un hombre muy experimentado en la dirección de expediciones y “la figura más relevante de los años ‘70” el ítalo-germano Reinhold Messner en el que de depositaban grandes esperanzas de vencer la montaña. Se acordó que se anunciara el mal tiempo lanzando desde abajo una bengala roja y en ese caso suspender cualquier tentativa. Si la bengala fuera azul, significaría que las previsiones eran buenas y el asalto debía efectuarse. Lo cierto fue que el tiempo se presentaba bueno y los partes meteorológicos indicaban lo contrario. Se lanzó una bengala roja pero Reinhold no deseaba perder la oportunidad. Junto a su hermano Günther, logran la cumbre venciendo la temida pared. Sin embargo, Günther no estaba entero y propuso bajar por la vertiente del Diamir, del otro lado. Soportaron un vivac y Günther se debilitaba cada vez más. Reinhold buscaba el camino y volvía a ayudar a su hermano y en una de esos pasajes, un alud sepultó a Günther para siempre. Lo buscó durante un día y dos noches y siguió bajando casi como un autómata. Desesperado, agotado, sin alimentos, con varios dedos de los pies congelados y dándose ánimos a sí mismo continuamente en una decidida voluntad de vivir, descendió por el Valle del Diamir, hasta que por fin topó con unos campesinos, los cuales le ayudaron a continuar.Al no regresar los Messner al campamento base, los miembros de la expedición pensaron en dos posibilidades: o habían tomado la arista Sudoeste que les hubiera permitido alcanzar la parte superior del valle del Rupal o habían bajado por la cara del Diamir. El jefe de la expedición envió inmediatamente un equipo al valle superior del Rupal pero nadie había oído hablar de que unos extranjeros hubieran descendido de la montaña. Con respecto al Diamír, las autoridades fueron informadas de que tenían que socorrer a dos sahibs, probablemente en un estado precario. Incluso fue solicitado un helicóptero. El doctor Herrligkoffer decidió levantar el campamento, y la expedición se dirigió a Gilgit. donde finalmente encontraron a Reinhold Messner y se enteraron de toda la historia. Cuando regresaron a Europa, un conflicto público enfrentó al alemán Herrligkoffer y al tirolés Messner. Graves acusaciones fueron sostenidas por Reinhold Messner contra el jefe de la expedición, que se publicaron en los periódicos y, posteriormente, en un libro titulado “La Bengala Roja”. Messner acusaba al doctor Herrligkoffer de no prestar asistencia a personas en peligro; y éste, por su parte, hacía responsable a Reinhold de la muerte de su hermano. El pleito se dirimió ante el Alto Tribunal de Baviera, cuyo fallo prohibió al alpinista tirolés proseguir sus acusaciones y ordenó la retirada de la circulación del libro.
Everest sin oxígeno-1978
El personaje Reinhold Messner vuelve a la polémica al hablar de un nuevo desafío: el Everest sin oxígeno y, en sus argumentaciones, rompe con los límites establecidos. Ante lo técnico hay una postura ética de Messner aunque luego priman la intolerancia y las susceptibilidades en el campo de las conductas humanas. En relación a la montaña lo menciona de este modo: "No escalo montañas por conquistar sus cumbres. Entonces, ¿por qué lo hago? Me coloco en situaciones extremas para conocer mis miedos, mis dudas, mis entusiasmos. Tal aventura queda disminuida tan pronto como el hombre, en su ambición, se sirve de la técnica. La montaña más alta se contrae al contacto de las clavijas, los aparatos de oxígeno y los cientos de porteadores que acompañan al alpinista. Quien hace uso de la botella de oxígeno degrada al Everest a la condición de montaña de seis mil metros". "Una montaña se agota rápidamente si el hombre no usa con moderación los medios técnicos de que dispone, es decir, cuando está más interesado en conquistar la cumbre que en conocerse a sí mismo. Aquel que, en alpinismo, no confía en sus propias fuerzas, por lo que utiliza aparatos y drogas, se engaña a sí mismo, engaña a su propio yo. La mascarilla de oxígeno es como un muro entre el hombre y la naturaleza; es un filtro que impide sensaciones de ensueño". "Las montañas son algo tan elemental que el hombre no tiene el deber ni el derecho de someterlas con los medios que la técnica pone a su alcance. Sólo aquel que se aproxime a ellas con humildad y modestia en la elección de los medios auxiliares, puede experimentar la armonía del mundo. De repente empiezo a acariciar esta idea: subir hasta que la montaña se acabe o caer para no levantarme más". Reinhold Messner y Peter Habeler lograron esta hazaña el 8 de mayo de 1978. Cada uno de ellos publicó un relato de la expedición, Messner el que tituló "Everest sin oxígeno" (Editorial RM, Barcelona, 1979) y Peter Habeler "Victoria en solitario" (Grijalbo, Barcelona, 1981). Sin embargo, a pesar de compartir este logro, surgieron entre ambos importantes diferencias que no volvieron a reconciliarse. Se habían puesto de acuerdo en que si alguno de los dos tenía un problema, el otro continuaría escalando o descendiendo si fuese el caso. Sin embargo, Habeler ayudó a Messner cuando al bajar estaba prácticamente ciego por haber perdido sus antiparras. Que Habeler lo dijera en su libro, molestó a Messner. Ya no volvieron a constituir una cordada y Messner es explícito cuando al final de su libro habla de un nuevo proyecto: el ascenso al K2 y dice que "Habeler no formará parte de la expedición".
Everest-1996
Por encargo de la revista de alpinismo "Outside" de los Estados Unidos, Jon Krakauer viajó a Nepal en marzo de 1996 para sumarse a una expedición guiada al Everest y escribir un artículo sobre el fenómeno de las expediciones comerciales al "techo del mundo". Krakauer llegó a la cumbre pero vivió una verdadera tragedia. Después de la publicación de su artículo, escribió un libro que se llama "Mal de altura" (Ediciones B S.A., Barcelona, 1999). Personalmente creo que, lo apasionante de este libro, no es solo el modo en que Krakauer hace el relato de lo sucedido sino además lo "predecible" que parece su desenlace aún para un lector neófito en cuestiones de alpinismo. Del comentario de la contratapa de la primera edición (marzo de 1999) transcribo: "Mientras Krakauer empezaba el largo y peligroso descenso tras coronar la cima, otros veinte escaladores de su grupo seguían empeñados en alcanzarla sin advertir las nubes que empezaban a cubrir el cielo. Seis horas más tarde y tres mil metros más abajo, Krakauer llegó a su tienda helado y sufriendo alucinaciones por la falta de oxígeno. Seis de sus compañeros no habían regresado. Cinco sucumbieron a la tormenta y a un sexto hubo que amputarle la mano". En "Mal de altura" se describen las circunstancias que provocaron aquella tragedia y Krakauer "arremete contra la ambición de los guías, la inexperiencia de los escaladores y la banalización del montañismo". El periodista, cuestiona seriamente la actitud del guía ruso Anatoli Boukreev de subir sin el empleo de oxígeno artificial llevando clientes. Esto explica que se expusiera a un enorme desgaste, no solo por el esfuerzo sino también por el intenso frío y, en consecuencia, de que bajara rápidamente y antes que sus clientes dejándolos sin protección. En noviembre de 1997 salió a la venta un libro titulado "The Climb" [La escalada] que es la versión que Anatoli Boukreev le contó a un norteamericano de nombre G. Weston De Walt sobre el desastre de 1996 en el Everest. Boukreev se había molestado mucho por el modo en que fue retratado en "Mal de altura", motivo por el cual una parte importante de "The Climb" está dedicada a defender su actitud en el Everest, a poner en tela de juicio la versión de Krakauer y a difamarlo por falta de integridad periodística. Queda involucrado el escalador Reinhold Messner al cual acuden uno y otro para contar con su aprobación o no a las posturas enfrentadas. Según Boukreev, Messner asintió a que su actuación había sido la correcta. Según Krakauer, Messner grabó en una entrevista su opinión de que había sido un error subir sin oxígeno embotellado y abandonar a los clientes. Lo cierto es que ocho víctimas recuerdan que los hombres son muy pequeños ante las grandes dimensiones de la montaña y que la masificación del deporte y el dinero puesto en juego en estas expediciones comerciales, son factores desencadenantes de sus peligros reales.
Las víctimas: Doug Hansen, empleado de correos de Renton, Washington, murió en un agujero en la nieve con Rob Hall, guía de un grupo de Nueva Zelandia; estaban fuera del alcance de los socorristas. Scott Fischer, veterano guía de Seattle siguió a su grupo en el descenso, se sentó, agotado, y fue atrapado por la tormenta. Yasuko Namba, experimentada montañista japonesa, murió sin llegar a un refugio; el guía Andy Harris falleció al alejarse de un campamento. Tres policías de la frontera Indo-Tibetana, Tsewang Paljor, Dorjee Morup y T. Samania, desaparecieron después de escalar la empinada cara norte. Los sobrevivientes: Makalu Gao, un fotógrafo taiwanés, ascendió a la cumbre y luego se rezagó en el descenso. Pasó la noche junto a Scott Fischer, con sus manos demasiado heladas para operar su radio portátil. Un equipo de rescate lo trasladó al campamento. Charlotte Fox se abrazó durante horas con su novio, Tim Madsen, y su compañera Sandy Hill Pittman, hasta que un valiente montañista ruso los asisitió en los últimos cien metros hasta un refugio. Seaborn Beck Weathers yació inconsciente tres o cuatro horas en una pendiente, luego se levantó y consiguió volver al campamento. Él y Gao fueron sacados de la montaña en un helicóptero.(Fuente Newsweek 29/05/96)
Texto extraído de la revista Al Borde, escrito por Mauricio Fernández
sábado, 28 de junio de 2008
Historia de los Empotradores (Final)
En Estados Unidos, Royal Robbins, armado con un nuevo set de cuñas empotrables compradas en la tienda de Llanberis de Joe Brown, en 1966, se dedicaba a promulgar una nueva fe de escalar rutas difíciles con el uso exclusivo de estos empotradotes. Con su esposa Liz, realizó dos primeras ascensiones en este nuevo estilo, en 1967: “Boulderfield Gorge” y “Nutcracker”. Nutcracker fue la que realmente puso de moda los empotradores, mostrando lo que se podía lograr con el uso de estos nuevos aparatos, y puso bastante presión moral sobre la comunidad escaladora para hacerle seguir el ejemplo. Además, Royal escribió varios artículos influyentes en revistas como “Summit”, como el famoso “Nuts to You”, en 1967, o “Preserving the Cracks”(No deteriorar las fisuras), compilado por Tom Frost en 1972 en el American Alpine Journal.El repetido uso de las clavijas duras de acero estaba dañando en exceso, y de un modo irreversible, muchas de las fisuras de Yosemite. Los Nuts venidos del otro lado del Atlántico ofrecían la posibilidad de realizar ascensiones menos traumáticas, y permitían, potencialmente, una nueva ética más limpia para aquellos escenarios. Doug Robinson trató el tema con mayor atención en el catálogo de materiales de Chouinard de 1972, en el magnífico artículo “The Whole Natural Art of Protection”. Yvon Chouinard era, quizá, el mayor fabricante de clavijas americano de la época, y aun así realizó la segunda ascensión limpia de la “Nutcracker”, junto a Royal Robbins.
Chouinard Regular Hexentrics
Stoppers






Pero el gran cambio sobrevino cuando Rick White, un escalador fuerte de la época, hizo la vía “Gumtree” del Mt Buffalo sin maza, en 1975. El RP más pequeño era el del 1. Después de la escalada Rick dijo a Roland que debía hacer una talla 0, ya que el 1 se quedaba a medias en muchos emplazamientos críticos. No había agujeros de clavijas en la ruta, y ésta solo había tenido dos ascensiones anteriormente, ambas en 1972, la primera, y la primera repetición de Rick, una semana después de abierta.
(Uno de los RPs más pequeños del mundo, de Black Diamond = 2Kn. a5lunnis.com) Los emplazamietos más delicados se hacían entre cristales. Rick afirmó que los RPs eran parte del equipo de todo australiano, desde principios y mediados de los 70s en adelante, y con diferencia del resto de empotradores. Él enseñó los RPs a Chouinard en 1977, y este último, inspirado en ellos, diseñó sus propios “micronuts” .Roland Pauligk es un representante del modo de vida tranquilo australiano, y nunca ha querido que su negocio creciera demasiado, quizá por ello sus excelentes empotradores solo se fabrican en días de lluvia…


Wedgefasts y Saddlewedges
Un asombroso trabajo fue llevado a cabo por Gaylord Campbell para incrementar el radio de apoyo de los cordinos, así como para perfeccionar la acción de su paso. Cada libreto de instrucciones que Campbell proporcionaba con sus nuts, era una maravilla, una especie de curso magistral de astucia en el empotramiento.


Blue Bells
En 1976, CMI sacó al mercado los Kirk´s Kamms, un pequeño y ancho bloque-leva, amarrado a un cable simple mediante una bola en la punta de acero inoxidable. Este mismo cable con bola también fue comercializado de forma independiente bajo el nombre Blue-Bells y se podía utilizar como pequeño nut.

SMC, Camlocks
Con el Camlock de 1977, la SMC (Seattle Manufacturing Corporation) consiguió un híbrido entre el Hexentric y el Tricam, mejor adaptado para las fisuras asimétricas (no paralelas).
Los actuales Rocks de Wild Country
Ahora volvemos a Inglaterra, donde en un pequeño pueblo del Peak District, Marc Vallance, el creador de Wild Country, mejoró muy considerablemente el más clásico de los nuts piramidales. “Raras son las fisuras que presentan la misma forma que los nuts”…partiendo de esta base, en 1978, Marc pensó en cambiar la forma de las dos amplias caras de sus nuts para conseguir el mayor contacto con la roca posible. Usando algunos Forrest Foxheads como prototipos, probo un gran número de combinaciones para obtener, finalmente, el primer nut curvo, comercalizado a principios de 1979 con el nombre de Rock. No importaba cual fuera el ángulo que formaban las dos caras internas de una fisura, los Rocks siempre tenían tres puntos de contacto interno, en vez de los dos de los piramidales.
HB OffsetsCon Hugh Banner (hoy conocida como HB Climbing Equipment) el problema de las fisuras asimétricas se trató de otro modo. “Un nut de cobre que era una auténtica pieza de orfebrería”. Él creo los HB nuts en 1983, más adelante llamados HB Offsets. Las fisuras de la roca, y más las estrechas de escaladas difíciles, suelen estrecharse hacia su interior que en su aparición en superficie. Para solucionar esto, los Offsets tenían un doble rebaje transversal que permitía emplazamiento muy sutiles en fisuras asimétricas y en agujeros de antiguas clavijas.
viernes, 20 de junio de 2008
Historia de los Empotradores (Parte I)
(stephane pennequin©)Algunas tuercas antiguas aligeradasLos primeros ejemplares aun no tenían suavizadas las aristas, pero no debió tardarse mucho en hacerlo, para eliminar el peligro de corte del cordino que llevaban pasado por el agujero. Las tuercas funcionaban como las piedras, pero tenían la ventaja de poder pasarles el cordino. El gran avance evitaba llevar los bolsillos llenos de pedrolos, que, además, tenían que ser anudados, y habitualmente en situaciones de lo más extremo y variopinto. De ese modo también fueron utilizados tubos de metal, anudados por el orificio, y cuñas y trozos metálicos algo flexibles y expansivos debido a su tamaño.
Dave Gregory recuerda que él y Jack Soper solían recoger grandes tuercas de las vías de la Snowdon Railway Line, una línea de ferrocarril que unía Llaberis con Snowdon, el pico más alto de Gales. Este pequeño tren de vapor, que tiene más de cien años de edad en la actualidad, pasaba bastante cerca de “Colgwyn dúr Arddu” (abreviado como Cloggy), la mítica escuela de escalada inglesa. Ellos tenían la superstición de que si encontraban alguna tuerca en la caminata de aproximación a los riscos, aquello significaría que tendrían suerte en la escalada de dia.
(stephane pennequin©)El Acorn
Desde esos momentos, cualquier objeto susceptible de ser empotrado comenzó a ser estudiado por los escaladores. En 1961, un herrero de Sheffield llamado John Brailsford (que después llegaría a ser profesor de ingeniería tecnológica), creo el primer diseño de empotrador específicamente diseñedo para la escalada, el “Acorn” (Bellota). El primero salió en tres tallas diferentes, entre los 2,5 y 1,5 centímetros de ancho, aproximadamente, y fue construido a partir de unas piezas de aleación de aluminio. Además Brailsford creo unos iguales pero de “tufnol”, una fibra resinosa que llevaban algunas piezas ligeras y resistentes de los Rolls Royce.El “Acorn” llevaba una tuerca alojada en su interior, atada a un cordino, lo cual ofrecía dos grosores empotrables diferentes, en el mismo aparato. Estos fueron, muy probablemente, los primeros empotradores comercializados en Inglaterra, por la Roger Turner Mountain Shop de Nottingham.
Un MOAC y un Acorn (stephane pennequin©)Pero muchas de las fisuras que se escalaban con técnica de empotramiento de mano, o en bavaresa, demandaban un tipo de empotrador mas ancho. Después de calcular anchuras, John Brailsford prediseño unos tacos piramidales truncados, hechos de prueba en madera de balsa. Coronet Tools, una compañía de Derby especializada en aluminios, construyó seis prototipos en los que John practicó dos perforaciones, con un radio de unión en un extremo.En los años 60´s, los testeos de cuerdas eran casi una exclusiva de Maurice Dodero, quién tenía un grosor estándar de 10 mm para sus trabajos. John dedujo que, en la medida en la que pudiera aumentar el arco o distancia sobre la que pasaba el cordino, en la parte alta del empotrador, aquello reduciría el riesgo de corte del cordino, en ese punto critico de contacto. Así fue como nació una estrella: el “MOAC”.
Los primeros Acorn de la marca Clog (stephane pennequin©)Joe Brown, Don Roscoe (del club Rock & Ice), John Brailsford y su compañero de cordada, Doug Cook, comenzaron a usarlos, y a gozar de unos niveles de cómoda seguridad en la escalada en roca, totalmente inusitados hasta la fecha. En 1962, una primera partida de MOACs fue fabricada en Manchester, y el guía de alta montaña Peter Gentile, fue el encargado de proporcionarles un acabado a mano. Se montaron con cordino de 9mm, y Alan Kimber, un amigo de John Brailsford, pensó en bautizarlos como: los “Johnny”, término utilizado en el lenguaje popular de entonces para denominar a los condones.Ellis Brigham, poseedor de una famosa cadena de tiendas de deportes al aire libre, de UK, esponsorizó los primeros juegos de aquellos empotras. Dueño también de una importante compañía importadora de material de escalada (la “Mountain Activities”), se sirvió en bautizarlos como los famosos MOAC. Muchos escaladores, ingleses y americanos, guardan sus originales juegos de MOACs, por el fuerte vinculo sentimental que les proporcionan.
Portada de la revista Summit, marzo 1973 (dibujo de Sheridan Anderson)
Little Mester (2ª generación)El siguiente modelo solventó completamente este problema. Ahora se cortarían bloques de aluminio previamente, y serían perforados por arriba (con un único agujero grande) y por abajo, con dos pequeños. El cable se insertaba, se anudaba, y se fijaba con resina epoxy de araldite. Charles hizo varios de diferentes tamaños, y llegó hasta el limité del grosor del nudo del cable. El nombre de “Little Mesters” venía de una variación dialéctica de “Little Masters”, nombre tradicional con el que se denominaba a los artesanos de cuberterías de plata de las industrias locales, del siglo XVIII y XIX.

Spud
En primavera de 1963, John Earnshaw, del Club de Montaña de Phoenix, formulaba en su mente la necesidad y la posibilidad de incrementar la seguridad de algunas escaladas. Después de numerosos esquemas y borradores, se decantó por el diseño del “Spud”, como siempre fue conocido. Su nombre se debía a que en el momento del diseño no tenía acceso a ningún tipo de maquinaria, y uno de sus mentores de escalada, Terrence Murphy, que era aprendiz de ingeniría, se prestó para llevar a cabo su prototipo. En Irlanda, a las patatas las llamaban “Murphys”, en jerga, y en Inglaterra “Spuds”, asi que devido a la inestimable ayuda de su amigo, John decidió llamarlos asi en su honor.No tenía modo de testarlo cientificamente, pero, con algo de ayuda, pudo hacer una prueba, empotrandolo en una fisura cerca de la cumbre de una escalada de Ravensdale. Llenaron un saco de piedras y lo lanzaron desde la cumbre atado al aparato. Después de varias pruebas, decidieron que el “Spud” estaba listo para ser usado con seguridad.

Peck Cracker
En 1964, Trevor Peck, un opulente hombre de negocios que poseía una fábrica de medias en Leicester, también se vio involucrado en las primeras fabricaciones de empotradores. Su empeño se basó en producir un objeto menos costoso de fabricar que el MOAC.Peter Biven y su hermano Barrie habían introducido a Trevor Peck en el mundo de la escalada, allá por 1951. Los tres llegaron a formar un equipo-cordada bastante capaz, durante muchos años. Sus “Crackers” eran hechos de una barra de duraluminio, cortada a la medida necesaria. Para las tallas pequeñas, usaba cables de acero más duros que los cordinos de poco diámetro.

Peck Crackers y Ny-Chock (que uso Doug Scott en los 70)

Peck Crackers, Chocks y Ny-Chock
Los primeros que hizó, en los que el final del cable estaba cerrado y soldado en plata, con una camisa prensada de cobre, estuvieron circulando ya en 1962. Pero no fue hasta 1967 cuando los cables comenzaron a ser cerrados con el sistema Talurit. Incluso salió una versión en nylon de este empotrador, el “Ny-Chock”.Trevor fue el primer autor de una patente de un fisurero, en 1965. Algo que más adelante sería desechado, al reconocerse al MOAC como anterior en fabricación. Los “Crackers” de Peck no tuvieron demasiado éxito en Inglaterra, pero el escalador americano Royal Robbins regresó a Yosemite de un viaje a Inglaterra en 1966, y se llevó consigo, no solo algunos ejemplares, sino su experiencia real con estos aparatos de protección pasiva. En su gran libro “Advanced Rockcraft”, una magnífica foto de John Cleare mostraba a Peter Biven usando un “Cracker” en la Coal Face del Bosigran.Por desgracia Trevor Peck desapareció prematuramente en 1969, y no pudo desarrollar la empresa que tenía en mente, la Peck Climbing Equipment.

Troll Wedges
En 1964 (o incluso en 1963), en una casa de campo del Peak District, hogar de Tony Howard, nacía un pequeño taller sin saber que llegaría a logar gran reputación internacional. Con su amigo Alan Waterhouse, Tony Howard comenzó a comercializar los famosos “Wedges”, bajo el nombre o firma de “Troll”.

Parba Spud y el Parba Big H
No muy lejos de allí, Paul Seddon, poseedor de una pequeña firma-negocio llamada “Parba”, fue consultado en 1965 por Ellis Birgham para construir nuevos empotradores que vender en su tienda de Manchester. Paul Seddon hizo sus prototipos de unas barras de 25 x 20 mm de aleación de aluminio, material que, curiosamente, también usaría para unas futuras clavijas que construiría…Angulados a 14 grados, y perforados transversalmente con un simple agujero de 8mm, estos empotradores fueron también bautizados (fortuitamente) como “Spuds”.

Troll Big H

Troll Tee Chock
En 1968 Paul podujo, con gran probabilidad, los primeros empotradores para fisuras muy anchas, los “Big-H”, a partir de grandes piezas de sección en H. En 1967, en “Troll”, con unas barras parecidas pero en forma de T, crearon los “Tee Chock”.En 1970, Paul Seddon formó equipo con Tony Howard y Alan Waterhouse, y crearon la tercera generación de “Troll”.

Clog Wedges
En el año 1966, en un cine abandonado de Deiniolen (Gales), Denny Moorhouse y Shirley Smith, dos originales personalidades, crearon la más mítica de las fábricas de material duro de montaña: Clogwyn Climbing Gear, más conocida con la abreviatura de Clog. En su primera época, un día en el que producían 24 unidades de empotrador, era un día bastante productivo.

Los Clog Hexagons
A finales de ese año, Denny Moorhouse hizo sus primeros “Hexagons”, inspiradores de muchos modelos posteriores. La talla 7 fue llamada “Jumbo”, y la 8 “Mammoth”. En pocos años, Clog pasó a convertirse en el término más genérico e importante en cuanto a empotradores, en todo el mundo. Iniciada la década de los 70´s, Troll y Clog comercializaban toda una extensa gama de empotradores que se adaptaban a todo tipo de anchas fisuras.

El Scottie
Al escribir esta historia, uno no puede olvidarse del “Scottie”. George “Scottie” Dwyer fue el primer guía de alta montaña gales; además fue el creador de un apasionante aparato….¡en 1946!. George nunca llegó a usarlo, debido a no ser considerado como algo ético en aquella época, pero, desde el punto de vista histórico, este complejo aparato, que podría ser el “abuelo” del American age Slider, se anticipo 15 años en su innovadora concepción.
Traducción del documento "2001, a nut odissey de Stéphane Pennequin. Extraído del Blog de Kiko
martes, 17 de junio de 2008
Volver al Sur...
Empezaremos la temporada con todo, vamos a ver q nos deparará el destino, y como voy a seguir con este blog para no dejarlo colgado...
sábado, 14 de junio de 2008
100 Usuarios nuevos!
Tengo la Biblia!!!










